Toxina Botulínica

¿QUÉ ES LA TOXINA BOTULÍNICA?

La toxina botulínica tipo A, comúnmente conocida como Botox, uno de sus nombres comerciales, es una molécula que actúa a nivel muscular impidiendo la contracción de las fibras logrando una relajación muscular. Vamos a hacer uso de esta relajación muscular en los tratamientos anti arrugas del tercio superior facial.

Existen en España tres toxinas botulínicas tipo A aprobadas para uso estético: vistabel/botox, azzalure/dysport y bocoture/xeomin.

La toxina botulínica tiene múltiples aplicaciones entre las que cabe destacar

  • Arrugas glabelares, frontales y periorbiculares: la toxina nos permite tratar y prevenir la aparición de arrugas en la zona del entrecejo, la frente y las patas de gallo. Puede ser necesario combinar el tratamiento con la infiltración de ácido hialurónico para un tratamiento óptimo.
  • Hiperhidrosis: la toxina es uno de los tratamientos existentes para la sudoración excesiva de axilas, palmas y plantas.
  • Migrañas
  • Parálisis o espasticidad muscular
  • Cicatrices
  • Rosácea…

Es un tratamiento que produce una molestia o dolor leve que se tolera muy bien, a propia toxina genera una sensación de escozor al entrar, pero la aguja utilizada es extremadamente pequeña y prácticamente no se notan los pinchazos. No requiere uso de anestésicos en crema ni locales y es un procedimiento muy rápido que requiere de unos 10 minutos únicamente.

Los efectos de la toxina botulínica se prolongan una media de entre 4 y 6 meses, aunque siempre puede haber pacientes que noten que el efecto se prolonga más o menos en el tiempo. Por ello la recomendación es realizar este tipo de tratamientos entre 2 y 3 veces al año.

Los efectos de la toxina comienzan a notarse a partir de los 2-4 días y se estabilizan ente los 7-14 días, motivo por el cual en este periodo realizamos una revisión del tratamiento.

No es necesario ningún cuidado pre-tratamiento. Después del tratamiento siempre recomendamos al paciente que no masajee la zona tratada, evite la posición horizontal durante 4 horas, que no realice ejercicio físico ese mismo día tras el tratamiento y que evite saunas o piscinas.

Como todos los tratamientos, siempre conllevan algún riesgo. Los más frecuentes en el caso de la toxina son la aparición de pequeños hematomas, dolor de cabeza que cesa por si solo en un par de días, y en raras ocasiones (menos del 1% de los tratamientos) puede aparecer una ptosis palpebral (caída pasajera del párpado superior).

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